Su Fundador

Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (Huesca) el 9 de enero de 1902. En 1915 hubo de trasladarse su familia a Logroño donde percibe por primera vez su vocación: intuye que Dios desea algo de él, aunque no sabe exactamente qué es. Piensa que podrá descubrirlo más fácilmente si se hace sacerdote, y comienza a prepararse primero en Logroño y más tarde en el seminario de Zaragoza. Siguiendo un consejo de su padre, en la Universidad de Zaragoza estudiará también la carrera civil de Derecho como alumno libre.

Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio en una parroquia rural y luego en Zaragoza. En 1927 se traslada a Madrid, para obtener el doctorado en Derecho. En Madrid, el 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver la misión que desde años atrás le venía inspirando, y funda el Opus Dei. Desde ese día trabaja con todas sus fuerzas en el desarrollo de la fundación que Dios le pide, al tiempo que continúa con el ministerio pastoral que tiene encomendado en aquellos años, que le pone diariamente en contacto con la enfermedad y la pobreza en hospitales y barriadas populares de Madrid.

Al estallar la guerra civil, en 1936, ejerce su ministerio sacerdotal clandestinamente, hasta que logra salir de Madrid por los Pirineos hasta el sur de Francia. Al acabar la guerra, en 1939, regresa a Madrid.

En 1946 fija su residencia en Roma. Desde allí viaja en numerosas ocasiones a distintos países, para impulsar el establecimiento y la consolidación del Opus Dei en todo el mundo.

Fallece en Roma el 26 de junio de 1975. Varios miles de personas, entre ellas numerosos obispos de distintos países —en conjunto, un tercio del episcopado mundial—, solicitan a la Santa Sede la apertura de su causa de canonización.

El 17 de mayo de 1992, Juan Pablo II beatifica a Josemaría Escrivá de Balaguer en la plaza de San Pedro, en Roma, ante una multitud de más de 80 países. “Con sobrenatural intuición, el beato Josemaría predicó incansablemente la llamada universal a la santidad y al apostolado”, dijo el Papa en su homilía.

Diez años más tarde, el 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canoniza al fundador del Opus Dei en la plaza de San Pedro ante más de 500.000 personas. El Santo Padre, en su discurso a los participantes en la canonización, dijo que “san Josemaría fue elegido por el Señor para anunciar la llamada universal a la santidad y para indicar que la vida de todos los días, las actividades comunes, son camino de santificación”. Se podría decir que fue el santo de lo ordinario.