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Excursión con sabor de historia

Llegó al fin la esperada excursión al Valle de la Fuenfría, un paraje cercano a Cercedilla, en la zona de Las Dehesas.

A la hora prevista y un poco más salimos desde Codec unas cuantas familias bien acompañadas de todos los niños pequeños y grandes. Ver el banderín RS nos animaba a sumarle una estrella más, pues cada salida representa una nueva de distinto color. La caravana de vehículos era curiosa vistas desde el espejo retrovisor.

Una vez en el parking de Las Dehesas, algunos se quedaron en las praderas, tranquilamente, y otros emprendimos la marcha hacia el sendero que nos conduciría a la cima. Muy animados y con ganas de buena marcha, se notaba el derroche de energía hacia arriba. La verdad es que el sendero era muy suave, salvo un tramo inicial, y ladera arriba se tendía muy asequible a todo estado de forma. Carlos y Pablo marcaron en la delantera un buen ritmo, y fueron los primeros en abrir camino.

Las vistas del valle eran preciosas, dejando a una vertiente la imponente altura de Siete Picos, que vistos desde abajo no está nada mal. La subida también permitió que los neveros a ambos lados de la senda se convirtieran en arsenal de bolas de nieve para Fer, Pedro, Pelayo y algunos más como Iñaki. Abrían fuego a discreción y lo pasaban muy bien, aunque la verdad es que no tenían demasiada puntería. Bueno, mejor dicho, no la tenían salvo Santi y Jorge, que acertaban las más de las veces.

El día se presentaba muy bueno, rebosante de sol y algo de calor. Además, se notaba la explosión de la naturaleza tras las recientes lluvias. A medida que subíamos, el cambio de vegetación pasaba inadvertido, pero impresionaba el colorido. Incluso, los hermanos Pelayo y Álvaro así lo decían.

Poco a poco, se acercaba la meta de nuestra ruta, que era la histórica calzada romana de la Fuenfría. Estos restos de la Historia realmente nos llamaban la atención, y estábamos ansiosos por descubrirlos. No tardamos mucho en conseguirlo, pues la suave pendiente dio paso a la famosa vía. Su tramo final se conserva muy bien e impacta comprobar lo bien hecha que está. Yelati nos contó algunas cosas de su geología, pues es un profesor experto en estas cosas.

El “momento Starbucks” que siguió a la comida, con los famosos frutos secos,  hizo que los mayores disfrutaran de un café bombón preparado sobre la marcha, y que los pequeños terminaran por completo el bote de leche condensada. Que se lo digan a Jorge, Santi, Pedro, Iñaki o Santi, que repitieron unas cuantas veces.

En fin, tras jugar en el collado con los muñecos de nieve, la bajada fue muy sencilla y de regreso al coche elegimos la estrella azul para el banderín…

Además de las fotos que tenéis más abajo, podéis ver también en Google Earth la ruta que hicimos.

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